dimecres, 30 de novembre de 2011

CINCO LOBITOS TIENE LA LOBA

Alardeaba yo de cierta discreción ligeramente cercana al secretismo. Lo cual es incoherente cuando uno decide ponerle a un blog su propio nombre. Para alejar equívocos : aquí estoy yo, hoy pongo ésto, ayer escribí esto otro. No hace falta firmarlo cada día. No es el caso de esos famosillos de cuatro perras que tienen blogs mantenidos por otras personas, cuyas colaboraciones se limitan a firmar tras leerlas, si es que llegan a leerlas. Aquí cada letra sale de mí, algunas más de las entrañas, algunas más del hígado, y ya paro de describir órganos de los que pueden salir letras y palabras.
De repente llega el momento en que me doy cuenta de la onda expansiva : mi hija tiene cinco blogs. Mi hijo anda con la pelota (no con una, con varias de ellas que alterna en función de causas sumamente aleatorias) y todavía no se obsesiona con la cultura. Pero mi hija ha abierto ya cinco blogs. Todos tiznados por la ingenuidad propia de los 14 años, todos abiertos con el empujón inicial de quien se tira de un trampolín y se da cuenta de que depende de lo que haya abajo. Y yo me sentía responsable de esa primera piedra en algún otro, alguno felizmente reencontrado, y me encuentro ésto.
De uno de sus blogs deduzco su escaso cariño por los títulos obvios. Así cómo podía yo titular esto "Consejos para hacer un blog" y seguir mirándola a la cara mientras cenamos.

No te preocupes si te leen o no. Escribe lo que quieras y cuando quieras.
Usa el corrector ortográfico.
La biblioteca es gratis: si un libro te despierta curiosidad, cógelo y tómate tu tiempo con él. No se gastan.
Lee de vez en cuando hasta el final algún libro que sepas que no te va a gustar. Piensa en si finalmente te ha gustado o no. Piensa en los motivos. Piensa qué debería cambiar para que te gustase. Tal vez de todos esos pensamientos salga algo bueno. Seguro que sí. Escribe sobre esa experiencia.
Lee otros blogs. Lee lo que opinan otros y contrástalo con tu opinión. Aprende de eso. Mira las palabras que los demás emplean apara acabar diciendo cosas que se parecen a las tuyas. Mira cuando tus mismas palabras se usan para llegar a conclusiones opuestas a las tuyas.
Ten a mano algo que te sirva para retener lo que se te ocurre. Una libreta, un bloc de notas en un teléfono o un ordenador. 
Piensa en los escritores de los libros que te gustan. Seguro que tienen defectos enormes.
Piensa en los escritores de los libros que no te gustan. Seguro que tienen alguna virtud. 
Ponles cara a sus parejas, a sus familias, piensa en el sitio en el que escriben, en la hora a que lo hacen.
Encuentra la situación en la que estás completamente concentrado en escribir. Elige la luz, la hora, aquello que te sitúe en la mejor actitud.
Sé sincero.
Si no puedes ser sincero, al menos sé ambiguo.
Divulga que tienes blogs. 
Que todo el mundo tenga claro que una cosa eres tú y otra lo que escribes. Y que eso no es desdoblamiento de personalidad.
Conoce gente.
Si no puedes conocer gente como te gustaría, piensa como sería esa gente, escríbelo. Creales vidas y llénalas de detalles. Ya que son virtuales hazles viajar donde tu querrías.
A diferencia de los libros, no oigas discos malos. No hay nada que hacer con los discos malos, salvo olvidar que existieron. La de la mala música no sirve como experiencia.
Si no puedes atender todos los blogs, elige un par de favoritos y céntrate en ellos. No cierres los demás, a veces hay que airearse.

Sé tú mismo.
Envía a freír monas a quien te diga que seas tú mismo. Quién vas a ser si no.



dimarts, 29 de novembre de 2011

UNIVERSIDADES

Cumplí exorcizando ciertos fantasmas. Ya dije lo mal que me sabía, y mi sensación de culpabilidad o complicidad o responsabilidad en todo lo que pasaba con las tiendas de discos. Muy concretamente, lo que había pasado con Discos Castelló. En cierta época dorada (la que llamaríamos antes de las descargas P2P), la cadena se permitía hasta el lujo de editar una pequeña revista de promoción, en la que algunos de los propios empleados daban rienda suelta a una cierta vena crítica. La tienda era un bullidero, el que no se espabilaba se quedaba sin la novedad de la semana (las importaciones disponían de pocas copias), y los que somos auténticos yonkies de la música siempre acabamos pensando que el disco que de verdad cambiará nuestra vida va a ser el próximo que compremos. Vaya, esta frase me ha salido en un muy significativo presente. Aún somos yonkies, pero ese escenario de la tienda, del cajón en el que remover, se ha perdido. Como muchas cosas que se pierden, no habrá manera de encontrarlo.
Precisamente recuerdo, de uno de esas pequeñas revistas, una frase promocional que me encantó, aunque no sé reproducirla exactamente: algo así como que la colección de discos de una persona era una especie de historia vital que iba tomando forma. Imposible recordar exactamente las palabras pero, en ese momento (hará unos 10 años) no podía estar más de acuerdo. Elegías los discos y tu colección era única, te definía y era tu escaparate ante los demás (a los que se la enseñabas orgulloso). Hoy todos tenemos toda la música que queramos. Mírate mi HDD y encontrarás lo que no te imaginas. Si existe y es medio bueno, lo tengo. 
Entonces mi trayectoria como coleccionista queda definida en tres fases : la integrista de vinilo, la no tan integrista pero más práctica de CD, y el desmadre del mp3.  1976-1990 / 1991-2006/ 2007-hoy. Plagadas de errores, de despistes monumentales y no tanto. De piezas que escondes en el trastero porque tú no tiras casi nada, pero que ni de coña querrías que nadie viera.
Acto de contricción de la primera fase : Ritchie Family. Los Bros. Johnny hates jazz. That petrol emotion. Nasty rox incorporated. Shamen. Soho. Yargo.
Acto de contricción de la segunda fase : Finitribe. Unmen. The Prodigy. Tyrell Corporation (comprados dos discos por el mero hecho de tomar su nombre de Blade Runner). Paris angels. Oui 3.
No hay acto de contricción en la tercera fase : el botón supr y las simas de los discos de más de 1 Tb. son ya suficiente castigo.

El título : caí el otro día por casualidad (si es que existen las casualidades) en el artículo de Wikipedia sobre The Sopranos. Hace más de tres años que me zampé las seis temporadas. Luego fui a por The Wire, no comento nada, luego a por The Shield, que no caló en mí de la misma manera. Leyendo el artículo, extenso y detallado y lleno de anecdotario sobre la serie y sus personajes y los actores, tuve dos sensaciones algo contrapuestas. Que soy lo suficientemente joven para poder volver a verla y ser capaz de hacer nuevos hallazgos, claro que sí. Pero que soy lo suficientemente mayor (he tachado viejo, mentalmente) para sentir cierta nostalgia de esa fase en que la vi de forma compulsiva. Acarreando tras de mí, por casa, un reproductor de DVD portátil que me volvía loco pues a veces los DVD no respetaban el orden real de los capítulos (leyenda urbana propia: mantengo la impresión de haberme perdido uno enterito por culpa de esta circunstancia). Esperando a tener una hora libre para desaparecer completamente y zambullirme.
Acometí ver esa serie con un cierto temor: me producía cierto respeto que cierta gratuidad en la violencia, o su simple profusión por doquier, me impresionaran. No me gusta la exhibición de crueldad. Ví que eso carecía de sentido, aunque hubo hechos que recuerdo y que, la magia de la ficción de alto octanaje, lamenté. La paliza mortal a la stripper embarazada. El rata que pide que no le disparen en la cara. El fín de semana en el terreno plantado de cadáveres. La muerte de la novia de Chris Moltisanti. La propia muerte de Chris Moltisanti. Debido al momento justo de mi existencia en que esto del blog se me ha ocurrido, no he sido justo con The Sopranos. Claro que tampoco he sido justo con los Depeche Mode, o con los Pet Shop Boys. Ver esa serie ha sido, al ladito de la experiencia de volver a la alta literatura gracias a Bolaño, por poner un ejemplo claro, la recuperación (despues de tanto cine flojo y desleído cautivo del taquillaje) de la fe ciega en la cultura visual y sus posibilidades. La constatación de que, por encima de ensayos y estudios sobre la realidad de los hechos de esta jodida especie humana, la ficción, la pura ficción inventada y salida de la mente de un (o muchos) creador, puede aportarle a uno cosas muy serias sobre la existencia. Palmando por segunda vez con la emotividad, debo dar las gracias a Tony.



dilluns, 28 de novembre de 2011

LA PALABRA TODOS

Debería ser más meticuloso. Leer más veces los post antes de colgarlos. Por deformación profesional, diría que auditarlos. Pero no. Comprobar la correlación de los tiempos verbales en las frases. La puntuación. Los acentos, las tildes diacríticas. La reiteración de ciertas expresiones, la de ciertas coletillas. La duplicidad de argumentos. El uso a veces gratuito de ciertos términos cuyo estricto significado igual sería incapaz de explicar. Las bromas privadas, las casi onanistas, las diatribas contra los gustos antagónicos en ciertas cosas, que puede ser que en otras sean gustos complementarios. O sea, que hay alguien del PP y del Madrid al que puede gustarle Bolaño y los XX y The Wire, pero que se ofusque, o se enfade, o se contraríe, cuando no perdono esas primeras condiciones y las considero excluyentes. Entonces, zas, borra esta dirección de sus favoritos, si algún día lo estuvo, y restablece cierta cruel reciprocidad, basada en el justo equilibrio de dar y recibir, de sembrar y recoger.
Lo que ocurre es que no sé que sería lo que saldría de un proceso depurativo tan minucioso. Seguramente algo con lo que me costaría identificarme, quizás con posibilidades de que alguien más lo leyese. Apunto he estado de titular (siempre hay títulos alternativos, palabras y párrafos, de todo) este post "ayayay". Seguido y en minúsculas. Porque desde el día 20 pasan cosas raras. El Barça pierde un partido de forma estúpida, por ejemplo. Pero muy posiblemente eso sea la punta del iceberg. El próximo presidente mantiene un silencio incómodo (aunque a mí me resulta todo incómodo de él, silencios, palabras, cánticos, todo), mientras sus medios afines habituales (pronto surgirán más, esto volverá a ser un país de amiguetes, si es que dejó de serlo) ya se llenan de loas y alabanzas por doquier, aplaudiéndole incluso antes de empezar a hablar. Uno en concreto ya ha soltado una soflama sobre la importancia de la palabra todos. Yo ya dije, y como no me solazo tanto en repasar mi obra anterior, no sé exactamente el qué, algo sobre Rajoy y españoles todos. Que puede que sea la frase que oía en casa mientras jugaba con algún cochecito en el comedor familiar mientras la madre tenía puesta la radio. Que actúe (no menciono más a Proust) como el percutor de la memoria a largo. Con voz lánguida, en un castellano con un voluntariamente castrado acento gallego.
El Barça pierde. Los socialistas se desmoronan. ERC, ya casi nada se sabe de ellos. Mas (que me hace declararme minimalista) que saca pecho y dice que si ahora hay que ser de derechas, los catalanes seremos los mejores de derechas, faltaria més. No, no lo dicen sus palabras pero sí sus actos. Una reforma laboral que pretenderá introducir la posibilidad de reducciones salariales. Mientras parece que el frío quiere aparecer, que hay que desterrar ya la manga corta.
Me pasé de emotividad en el post sobre mi hija. Eso hay que corregirlo. También fue excesiva la brusquedad de mi comentario por que John Self pusiera Strings of life como aderezo sonoro al hablar de makina y bakalao. Su excelente educación le empuja a argumentar, lo cual me deja sin palabras ( expresión que, seguro, he repetido demasiado aquí). Mucho desaparecido, antiguos bloggers que han adoptado una pose pasiva, que me dejan a mí el testigo. Cuando yo no puedo correr 400 metros ahora. He desayunado fuerte y ayer moví un montón de cajas y las piernas no responden, y me cae esa enorme responsabilidad, la de dar palmadas para que nadie se duerma, la de tirar de tanta gente. 

The XX han montado un magnífico y curioso blog: xx-xx.co.uk. Donde ponen al día de su existencia y sus experiencias mientras andan con su segundo disco. Cuelgan música que les influye y están demostrando un excelente gusto, tan excelente como dispar. Cuelgan cualquier cosa, imágenes, frases inconexas, puede ser que un día pongan un color en pantalla, plano, y digan que su inspiración del día es el pantone 314. O el estampado de una cortina o de un papel pintado en la habitación de un absurdo hotel de mala muerte. Cómo no voy a permitirles eso, si yo considero que la clave de la música de los últimos cinco años está en el ruido de fondo que empieza en el 1:05, para subir de tono en el 1:17, en Cristalyzed. Que puede que sea un truco de producción, pero que dice muchas cosas, que las palabras no pueden. A The XX se lo permito todo, y los recomiendo con todo el entusiasmo. Quizás anden cerca de los 25 ya, pero siempre serán cuatro mocosos (no sé si siguen siendo tres), opinión irrebatible de este que os escribe, que aman la música, transmiten ese amor, y ya puede ser horrible lo que graben de ahora en adelante. Me da igual, y no lo harán peor que Björk, seguro. Segurísimo.

divendres, 25 de novembre de 2011

FRUTOS CITRICOS

Leo sobre los bloggers que los políticos corruptos nos prefieren a los buenos periodistas, pues desde los blogs se promueven opiniones pero no se alcanza el fondo de las cuestiones, esas a las que sólo llega un buen periodista de investigación con aplomo y medios y valentía.
Oigo sobre los bloggers que somos el futuro real de la opinión y el movimiento de las masas y que un millón de seguidores son capaces de influir a escala global.
Mi opinión de hoy (como los principios de Groucho: si no gusta igual mañana tengo otra), es que las dos afirmaciones tienen motivos y razones fundadas, pero que hay sitio para todo, y el no-poder o poder que existe en la red se basa en muchas cosas pero dos muy importantes son la coexistencia y la ausencia de exclusión. 
Esta mañana una encuesta en la radio se empeñaba en que la gente eligiera entre Springsteen (que vuelve a BCN), Mecano (que se reúnen para dar la razón a Borjamari y Pocholo), o ninguno de ellos. Y la opción "ambos" que brillaba por su ausencia, y no es la que yo tomaría, pero con tanto recorte parece que todo el mundo tenga claro que se ha acabado el lo quiero todo. La crisis, palabra que aquí no se prodiga mucho pero que flota en el ambiente, ha castrado la ambición de las mayorías, que optan por el virgencita que me quede como estoy. Los jodidos efectos colaterales. Las cabezas gachas porque no se puede exigir lo mejor, por parte de todos. Los psicólogos tendrán trabajo con tanta gente que no se atreve a rebelarse ante las realidades que nos legan los políticos, y canaliza esa frustración, que ha de salir por algún lado. 
Despues de ver a Pau Riba, con retraso, en El convidat, confirma sus teorías en una entrevista en La contra de LV, el pásado miércoles. Donde habla, en una página, de ser boy-scout, del LSD, de las baterías electrónicas, de un gobierno virtual de internet, en constante referéndum, y de la pena de muerte. Me hace reflexionar y añorar un cierto tipo de liderazgo sombrío y poco carismático, el liderazgo del pequeño hombre que se sienta en una silla de esparto, mientras contempla como cuece el arroz de una paella, y desde esa silla y con su silencio y su alucinada sencillez gobierna el planeta, no, gobierna el universo.

John Self habla en su blog de una, supongo, reciente lectura de un libro sobre la ruta del bakalao. Intentaré dejarle un comentario (pues, tenga muy presente quien lea esto, los comentarios son el alimento que mantiene vivo un blog), pero en cualquier caso puedo aportar algo de mi experiencia personal. En 1985 hacía mi servicio militar en Huesca y, por coincidencias me encontré relacionándome con varios valencianos, un grupo realmente heterogéneo en el que convivían un gitano de la huerta, un cornetista reenganchado, un niño-bién desorientado, y algún desequilibrado con tendencias adictivas politóxicas. En ese grupo ya andaba el germen de lo que se cocía y, recuerdo, 1985, cuando el verano del amor fue 1989, puede que a veces no todo sea todo lo estético y lo perfecto que nos gusta a algunos. Toda la pinta de que alguno de ese grupo, de seguir el ritmo marcado a esos tiernos 20 años, ya haga algunos que cría malvas. Descontrol absoluto y el mismo tipo de paroxismo que hace que, en función de la progresión del fin de semana, acabes orinando en un cubo de la basura o intentando arrancar todo el papel pintado de una habitación con las uñas, o amenazando de muerte a alguien si no te presta una camisa. He visto las tres cosas. John Self me incomoda un poco cuando elige Strings of life para ejemplificar eso y etiqueta makina su post. Pero arriba lo he dicho: coexistencia. Pau (Riba o de la otra). Y neón y zumo de naranjas, no de las que se quedaban para el consumo. De las buenas que viajaban en camión hacia Alemania. Fresco y acabado de exprimir, sin azúcar añadido y colado un par de veces, mirando a través del vaso, como presto a nadar en un pequeño océano de color, que para eso se llama naranja, el color, digo, como la fruta, digo, a través de cuyo líquido veo el cielo despejado, las hojas de los árboles en primavera y el color del mar mediterráneo. Y el sol de invierno y veinte en la mesa para una paella llena de recuerdos.




dijous, 24 de novembre de 2011

CATORCE AÑOS Y MUCHAS CANCIONES

A las seis y cuarto de a mañana Jordi Basté me recordaba que hace veinte años, hoy, que murió Freddie Mercury. Deja sonar, en homenaje, los seis minutos enteros de Bohemian Rhapsody (bueno, corta algo el inicio), y yo la oigo atentamente, como si no la hubiese oído otros cientos de veces. Oigo los cambios de tono en la vez de Mercury, una cierta rabia tras un tono más suave. Como entra y sale el piano, y la guitarra, que me suena una guitarra aflautada. Pienso que no sobra ni falta nada en esa canción, por mucho que Queen sea ya un estereotipo y una especie de paradigma de ciertos aspectos del rock que no me interesan demasiado. Por mucho que los heavies, aquellos antiguos heavies a los que la alopecia no les hace cortar la melena, suban y bajen la cabeza al ritmo del arranque guitarrero. Una magnífica, extraordinaria canción, y recuerdo haber hablado en un post de Queen, casi disculpándome, pues aquí eso parecería como un preámbulo a hablar de los Dire Straits, o de algo mucho peor.
A las seis y veintiuno no hacía falta que Basté me recordase que mi hija Mònica cumple hoy 14 años. Que ando pintando su habitación, poco a poco, sin montar estropicio, y que hace más de catorce años también lo hice, algunas semanas antes de que naciese. Que en 1997 fue Ok computer de Radiohead el disco que me acompañaba compulsivamente mientras lo hacía, y que, sí, el disco es genial de todas las maneras, muy posiblemente el mejor disco de todos los tiempos, pero encima le asocias ese momento mágico y... dije que no emplearía aquí un tono emotivo y sensiblero, narices. No surprises todavía es la canción de cuna del tercer milenio que nunca pudo ser.
Cuando Mònica tenía meses, empezó a mostrar ya empatía, pues decidió que si ella no podía dormir los demás no teníamos por qué hacerlo. Yo había leido en algún número del NME que los Kruder & Dorfmeister habían aprendido a tocar la guitarra (no recuerdo una sola canción de Kruder & Dorfmeister donde suene una guitarra), gracias a Wave, sublime obra de Antonio Carlos Jobim, que el 99 por ciento, o más, de la humanidad definiría como música de ascensor, que el 99 por ciento, o más, de la humanidad, criticaría porque todas las canciones son muy parecidas (no!! algunas parecen incluso variaciones de cualquiera de las otras!!). Ese disco permitió que bailase con mi hija noche tras noche hasta que se dormía, aunque sería más justo decir que éramos los dos quienes caíamos dormidos. Discos que mecen niños y adultos.
Pintando, de nuevo, su habitación, hoy oía Behaviour de los Pet Shop Boys, disco crepuscular e introspectivo (aunque los Pet Shop Boys eligieron Introspective para titular su disco más expansivo). Discos que te hacen sentir en casa.
Yo sé que Mònica hereda cosas buenas y malas de su padre. Mil errores que he cometido, de todos los tamaños y repercusiones, y muchos más que puede que cometa, por los que debo pedirle perdón, y lo hago en este medio tan curioso que es el blog, donde uno puede hablarse sin mirarse a los ojos ni ponerse ñoño estúpidamente, debo hacerlo. Los padres somos de miles de maneras, y esos miles incluyen términos como iracundos, desproporcionados, enigmáticos, escépticos, pragmáticos, y sobreprotectores a ratos, y algo despreocupados al rato siguiente. También influyentes, pretenciosos y dogmáticos. Le enseño a mi hija a amar la música, la literatura (me enorgullece que sus compañeros le pidan su opinión sobre las redacciones) y a ser un montón de cosas poco recomendables, en los tiempos que se avecinan : fan de Bob Marley, por su espíritu y por su música al margen de lo que fumase en las portadas de sus discos; de izquierdas; poco amiga ( o amiga poco convencida) de las religiones; orgullosa de ser catalana, y de ser barcelonista, y de ser alguien que acaba el día con una sonrisa. 
Ahora ella me enseña, ya, algo a mí. Alguien decía que lo de educación para la ciudadanía era como la formación del espíritu nacional. Mònica se piensa que no la oía cuando hablaba hoy de empatía y de compasión. Pero sí, lo hacía. Empatía es lo que mostró, hace dos noches, cuando comprendió que no era el día ni la hora de que yo pudiese recuperar de mi memoria lo que había aprendido sobre sistemas de ecuaciones lineales a resolver con matrices. Que otro día sí, pero entonces no. Lo comprendió, y yo me dí cuenta de que ahora, ya, me toca empezar a aprender a mí.
T'estimo, petita.


dimecres, 23 de novembre de 2011

LA REIVINDICACION

Oigo en la radio comentarios sobre desmarques. Los de los jugadores de fútbol, aclaro. Pero hoy, que adivino una cierta fase de reincorporación a la normalidad (por lo menos creo entro en el carril de aceleración), me enredo absurdamente en ver opciones de la BB y acabo descubriendo la que te permite cambiar el tipo de letra. Pues llevo toda la vida (toda = los veinte meses que uso BB) con la letra que viene de origen con el cacharrito. Escojo el tipo de letra arial. Que es un tipo que está más visto que el TBO (expresión anacrónica donde las haya: estoy seguro de que no existe el TBO). Pero que me doy cuenta de que nadie apenas lleva. Entonces eligiendo esa opción me siento un individuo y escribo este post en la BB la mar de contento, a la par que oigo recomendar en la radio The Big Bang Theory. Otra serie que camina hacia el gusto mayoritario (surfeando entre corrección polìtica y transgresión suave). Lo mismo que Breaking bad. Voy a acabar desolado porque los elementos de mi particularísima iconografìa se vayan incorporando a la más mayoritaria? Descubro cosas diferentes para recomendarlas? Me escabullo del defensa que me marca? Espero a un hecho cumbre, al pase al hueco del centrocampista? (como se cuela en el subconsciente el partidazo de Xavi que acabo de ver). O al justo momento en que, tras ser recordada su magnificencia cada vez que se habla de series de TV en cualquier medio mínimamente fiable, The Wire ya sea vista por toda la gente que "tiene que verla porque todo el mundo habla bien de ella". Inciso: también un escritor mayoritario (y respetable) como Eduardo Mendoza menciona (elogiosamente) The Wire (y The Sopranos, y Deadwood).

dimarts, 22 de novembre de 2011

SEÑALIZACION EXCEPCIONAL

Son días demasiado extraños. No leo ninguno de los libros que he tomado de la biblioteca. Que son nueve buenos libros que relaciono a continuación, con el deshonesto fin de llenar un poco este post, que es una especie de post de servicios mínimos, no los que se imponen a los colectivos cuando están en huelga, más bien una respiración asistida conectada a alguien víctima del bloqueo, del entorno, del miedo escénico.

Francisco Casavella, El día del watusi
Robertson Davies, Ángeles rebeldes
Sam Lipsyte, Hogar, dulce hogar
Thomas Pynchon, El arco iris de gravedad
Don DeLillo, Ruido de fondo
Jonathan Coe, El círculo cerrado
Roberto Bolaño, El tercer Reich, y también La literatura nazi en América, y también Nocturno de Chile, obra de la cual Bolaño cambió el título inicial, Tormenta de mierda, por consejos de su editor.

Mientras, especulo y sueño y fantaseo con el onírico momento en que sea capaz de disponer de suficiente concentración para rearrancar, aunque sea para, en una fase inicial, decidir cual es el orden adecuado (pues saltaría sobre los tres Bolaño si todo fuese cuestión de instinto y canibalismo literario), en que debo acometer esta especie de festín de regreso a la normalidad. Y mientras, cuelgo vídeos de Pulp y de Metronomy y esa broma preprogramada hace varios días sobre lo que nos esPPera. A la que no le acabo de ver la gracia, pero salió así. Hoy que la red es el paradigma de la inmediatez y de la naturalidad cómo puedo atreverme a la autocastración de eliminar lo que puse. Acertar era fácil, no hay que arredrarse, en todo caso, como en una pequeña, triste e insignificante canción sepultada en un disco infecto de los Boomtown Rats, sentarse en un rincón y poner la cabeza entre los rodillas.


dissabte, 19 de novembre de 2011

EL SEÑOR DE LAS ACERAS

Seré capaz de alcanzar a reunir diez minutos seguidos de inspiración, de aquí a una semana ??. El habitat que me rodea parece haberse obstinado en que ésto no sea posible. No solo sus elementos móviles, también parece que los inmóviles se empeñen, dentro de sus limitaciones funcionales, en acaparar mi atención, de enviar señales que me impiden, a pesar de mi voluntad (que no es muy firme, lo reconozco), llegar a media docena de líneas que encuentre medianamente dignas como para, con cierta resolución, clicar en publica un missatge
En estos días críticos echo de menos (aparte de poder sumergirme adecuadamente en una novela) esa cualidad de la escritura como medio para mitigar el stress y exorcizar los fantasmas personales. Veo a Ruiz Zafón, en plena promoción de su tercer libro mediático , que me ha sorprendido pues siempre había vinculado estos lanzamientos a bombos y platillos mucho más exacerbados, y que en este caso se ha limitado a un par de actos promocionales, nada que ver con los fastos de todo un Sant Jordi (que supongo que se producirán en su día). Lo veo y justifico en cierta manera la existencia de los best-sellers pues, salvo una tendencia a llevar polos con una marca de un tamaño excesivamente ostentoso, el tío me acaba cayendo bién, por pequeños detalles que acaban sumando. La colección de CD's que decora el estudio en el que escribe. Su condición de músico y compositor. Ayuda que sea barcelonés y cosecha del 64, y de la Sagrada Família, el barrio en el que algunos de por aquí crecimos. Cuando leí el domingo la entrevista en el suplemento de LV aprecio una falta total de divismo, una cierta impresión de señor que está por casa y hace la compra y lee y cocina y escribe que me resulta agradecida, nada impostada. Parecido a Quim Monzó sin ese aspecto airado. Oigo la entrevista, parte de ella, en la radio y, además de complacerme que tras 19 años en L.A. no pierda su catalán, aprecio una tímida naturalidad y un sincero agradecimiento hacia la multitud de lectores que han hecho de él un hombre rico. Aunque no haya leído ninguno de sus libros (todos están en casa, Pilar es fan declarada), al menos no me da la impresión de irme a dar un sarpullido que con otros sí me da. Digamos que su obra es como el gimnasio para muchos: la he pagado pero no la uso. Total, que Ruiz Zafón, con su sencillez alejada del buenrrollismo, acaba siendo una especie de espejo literario de los Estopa. Demasiado populares para mis gustos, demasiado cultura de fast-food, pero con una actitud como personas que les pone en un plano superior, cosa que achaco a su buena educación, que es una cualidad que hay que valorar.
Si quisiera mala educación, llevaría a mis hijos a la escuela IPSI.
Pero aprecio la buena.



dijous, 17 de novembre de 2011

LA PUERTA GIRATORIA

Ve el tiempo avanzar en el reloj de la pantalla del ordenador.
Configurado en modo minutos, siente el vapor del sueño nublando su vista frente al PC, lo justo para un ligero cabeceo. Del cual se repone para ver que ya han pasado apenas unos minutos. Se siente reconfortado de que el proceso sólo tenga que repetirse un par de veces, pues, no sabe el motivo, hace como un año que odia la sensación de sopor, la modorra de las primeras horas de la tarde cuando el silencio reina como una bruma en gtoda la la casa. Quiere pensar que en todo el vecindario.
Abre los ojos, mira la hora, siente que los cierra, bruscamente, vuelve a mirarla.
Se levanta de la mesa, dos minutos más tarde de lo previsto. Estas horas son malas, las peores para cualquier actividad. Pero cuidado, le han dicho, con la cafeína. La adicción, el dolor de cabeza. Cuidado.

La tarde es gris, intenta encontrar un adjetivo que defina mejor ese gris que plomizo. No lo encuentra, pues plomizo lo tiene todo, es la palabra idónea, incluso para esa sensación física de peso, de un peso blando e inerte que se cierne y se acomoda sobre la superficie que encuentra debajo de sí.
Son las cuatro y cinco, y la puerta giratoria de la entrada del edificio no funciona regularmente. Duda si acceder al espacio que gira, y, al final, lo hace precipitadamente. Si hubiera estado en el andén del metro, lo hubiera hecho justo en ese instante  en que la alarma de cierre de puertas deja de pitar, tras un acelerón final. Pero está en el edificio de la biblioteca, frente a la puerta giratoria, y no piensa entrar por la puerta normal, porque está seguro que es la de los timoratos, la de los conformistas.

Una vez entra atraviesa rápido el vestíbulo y se mete en el ascensor. Mira a través del cristal del ascensor como se aleja la recepción del edificio.
Sale del ascensor, acude a los mostradores de préstamo, el carnet entre dos dedos que hacen pinza, como poniendo a prueba la resistencia del plástico a una tensión creciente.
Le pone nervioso hacer cola. Le altera esa sensación de pérdida de tiempo, de haber calculado algo mal para que esos minutos acaben tan estérilmente desperdiciados. Piensa si estéril y desperdiciar no es una reiteración. Pero no hay cola a esa hora.
El empleado le pone el libro sobre el mostrador (pensó llamarle funcionario pero le pareció un apelativo excesivamente sovietizante). Él lo agarra como sopesándolo, aunque ya ha calculado, por su grueso,  que tendrá unas 150 páginas. En el mostrador de al lado una mujer con acento sudamericano (ese acento que se pierde ligeramente cuando llevas más de diez años hablando el español de Europa) se queja del gran volumen del libro que tenía encargado, que le ha recomendado una amiga. Por el tono de su voz, opina que todo el mundo allí tiene que interesarse por su situación. Mira a su alrededor mientras sopesa el libro, todo el mundo la ignora. La empleada sonríe sorprendida, pero es una sonrisa insincera, es una sonrisa que va en el sueldo.
Él lanza una mirada esquiva y piensa que el libro de la mujer va a ser horrible. Tapa dura, no alcanza a ver ni título ni autor pero se dice para sus adentros que parece un libro diseñado para que dure todas unas vacaciones. Que ciertas editoriales son tan perversas para encargar libros así y editarlos sin apenas considerar su valor. Que la gente los compra y los olvida, las más de las veces.

Cuando coge el ascensor hacia la salida ojea su libro, y se da cuenta de que éste lleva anotaciones. Primero ve las anotaciones laterales, varias en una misma página, muchas anotaciones únicas en unas cuantas páginas, llaves enmarcando párrafos, frases y palabras subrayadas. Sale del edificio, pero antes piensa unso segundos, en la mujer que dudaba, al otro lado de la puerta giratoria, cuando ha entrado. Él no ha dudado tanto como ella. 
Llega a casa pensando en el poco respeto de alguien que garabatea un libro prestado. Si es un estudiante por un trabajo o un aficionado entusiasta, o simplemente alguien que necesita hacer esas cosas, en cualquier caso, alguien con muy poca consideración. Va a coger una goma pues, al menos, las anotaciones son a lápiz. Se para, pues piensa que quizás podrían arrojar cierta luz sobre el libro. Lo ofensivo podría serle útil. 

Cae en la cuenta de que, si le gusta tanto la ficción, por qué la práctica totalidad de las páginas que escribe son de puro ensayo.

Deja el libro sobre la mesa y espera que el timbre de la puerta suene.

ALTA DEFINICION

Los que me leen a menudo sabrán perdonarme el bajo nivel reinante, en especial desde que, hasta que me vea otra vez capaz de alcanzar niveles algo dignos de concentración, he relegado parcialmente la lectura compulsiva, consciente como soy de la elevada altura de las lecturas pendientes, que merecen un lector ávido y concentrado, no un cerebro distraído y vagabundo pendiente del teléfono y la jodida lucecita roja de la BB.
Tal es el despiste que cargo conmigo que ni siquiera cazo la broma que me hace 6Q. Sobre el PMJ. Que me coge fuera de onda, y confundo con otro llamado PM+J. Partido por un mundo más justo. Al menos, he conocido este curioso partido gracias a mi empanado estado, y he sabido lo de su contubernio con Ramoncín, que no deja de ser otro item de información completamente innecesaria a añadir a mis registros. (Tan innecesaria que me hace creer oportuno abrir un paréntesis para hacer notar que Ramoncín es otro caso de diminutivo arrastrado de por vida, y otros que se me ocurren son Paquirrín, Chabeli y Joselito : toma ya). Pero el PMJ de 6Q era una broma muy seria: era el partido de Mohamed Jordi. El bueno de 6Q o usa el podcast o anda con el coche en esas jodidas horas de los mediodías mediterráneos.  Mediodías de  ay, que como la última visita me ha retrasado, no llego a tiempo de comer con la siguiente, mediodías de ayayay, y ahora un atasco con esta lluvia. Como muchos, a falta de otra cosa oirá  RAC1, emisora a la que se le ve ese percal correcto de la pluralidad. Aunque a veces se les intuya que es una pluralidad excesivamente encorsetada en parámetros de moderación, con lo cual echo en falta algún grito de vez en cuando, no en el sentido literal, me explico, sino que haya desmarques del perverso eje centroderecha-centro-centroizquierda, donde uno acaba aburriéndose o mareado intentando discernir si lo que ve es azul verdoso o verde azulado. Que les pido a los que colaboran, no a la línea de los medios. Hoy LV ha tenido un desliz que la acerca a bastiones de la ultraderecha como La razón.

                                 España casi no crece, admite por fín el gobierno


El subrayado es mío. El por fín sobraba. Menos Rubalcaba, que aparece en una pequeña fotografía iguelmente en portada (haciendo un ridículo gesto de victoria), todo el mundo da por sentado que el PP gobernará con aplastante mayoría, el famoso rodillo. Que ya ha lanzado incógnitas sobre la Ley de Dependencia. El por fín de LV tiene regustos de tonto, que no te enterabas, de hasta cuando ibas a negar lo evidente, de genio y figura hasta la sepultura, y todo eso es voy a hacer leña del árbol caído, mientras le hago guiños muy rentables a los que ya se comportan como si mandasen. Primero pasemos el trámite de las urnas. Porque, a pesar de la presumible debacle, no veo nada conveniente que la izquierda de un país quede tan maltrecha que el PP se sienta respaldado para hacer todo lo que le plazca.
Por otra parte esa vena mía de pseudo-gurú que a veces aflora ha encadenado dos aciertos. Ayer oigo a Sala-Martín mencionar la frase está todo peor de lo que pensábamos, como primer argumento del próximo gobierno. También veo en el programa de IU la cuestión de dar una finalidad social a las viviendas que poseen los bancos que han recibido ayudas públicas. Chicos, lo dije primero.

En el curso de estos párrafos blogger.com me hace una mala pasada y pierdo como unas treinta líneas de texto que encontraba particularmente acertado. Me cabreo, claro, elucubro si seré capaz de repetir esas frases, exactas, esos planteamientos, exactos, pues he perdido paciencia y he ganado ira. Ya será imposible, pues el error de la website me ha transformado, si bien leí el otro día que alguien creaba peor cuando era feliz, qué hago ahora, canalizar esa ofuscación ??

Ayudo últimamente a mi hija con afijos, sufijos, raíces y morfemas. Con lo que se confirma lo de la riqueza del lenguaje. 6Q teme mencionar la palabra tolerante pues piensa que puede que actúe físicamente contra él. No lo haré (aunque considero que el empleo de la violencia es algo que el ser humano siempre evalúa, y casi siempre descarta, como opción para alcanzar sus fines). Pero le diré que tampoco los sinónimos de tolerante acaban de convencerme, que todos anidan en cierto sentimiento ególatra donde el mundo gira a mi alrededor, y yo me he de ir pronunciando sobre los demás. Comprendo a los demás, transijo con éste, respeto a aquel, me doblego ante este otro y santa paciencia con el de más allá. Pero sigo siendo el rey. Por eso no acaban de cuadrarme, porque son sinónimos de una palabra perversa. Me quedo con sociable, que es de la familia de sociedad, y de social y de socialista. Qué mejor igualdad que la que tienes con un socio, o con dos o con cien. Socio suena a comunidad, y a cooperativismo, y quizás a comunismo. Todas con esa raíz del co que debe querer decir no hacer las cosas por uno solo, sino obtener, de común acuerdo, quien mitigue esa soledad.
Hablar de asociarse con iguales o con diferentes no es el tema más propicio para algo taciturno y casi onanista como un blog. Es como un oxímoron. Igual que decir que esta declaración de principios  me sirve para poner final.


Parecen  salidos de un casting alternativo para The IT Crowd !!

dimecres, 16 de novembre de 2011

ALERGIA A TITULOS EXPLICITOS, QUERENCIA POR FINALES ESTRAMBOTICOS

Añadiría : y por que los títulos formen parte a su modo del primer párrafo del post. Clara influencia de mi seguimiento de largo recorrido de la obra de Quim Monzó. De esa obra del día a día, que Monzó (y un servidor) sabemos lo difícil que es. Difícil era cuando uno tenía que hurgar entre notas, fotos, recortes  y papeles, y rastros en la memoria, pero igualmente complicado cuando lo que se hurga son buscadores y webs, millones de situaciones y casos, reales o no tanto. Que otros han ignorado. Entonces decides aportar tu enfoque, o a lo mejor simplemente otras palabras para el mismo enfoque. Haciendo eso aún no llega a un año y medio, os digo que cuento por decenas las veces que he pensado qué coño pongo para no caer en el abuso, en la reiteración, en la obviedad. Y el cabrón de Monzó, aguantando el ritmo, días, meses y años y décadas y, aunque a veces pueda uno tener la percepción de que tira de alguno de esos artículos preparados hace tiempo (la ineludible bandeja de congelados del que cocina cada día), muy rara vez puedes acusarle de repetirse o de bajar el nivel.

Conforme transcurre la semana se vuelve ineludible la mención a algún aspecto del delicado tema político. Si consideraremos precario este atrezzo de democracia que todavía, en mi íntima reflexión, veo algo arriesgada una manifestación demasiado clara y contundente del ideario, tanto del propio como del antagónico.

Unos cuantos apuntes sueltos :

Rajoy da un mitin ayer en su Galicia natal, sin una sola palabra en gallego.
Me gustan, y puede que sea por su ingenuidad, las medidas para el mundo laboral de Iniciativa.
No me había enterado hasta ahora de que Ciutadans no se presentaba.
Oriol Junqueras, nuevo líder de ERC, al que no he oído en un solo acto de campaña. Los partidarios de la independencia, según encuestas, por todo lo alto. ERC, en barrena. Me lo explique.
6Q me hace buscar en la red acerca de un desconocido, hasta ese momento, para mí, PMJ. Veo que Ramoncín los tilda de freaks (o de papanatas) en un comentario. Poderoso punto a favor.
Escons en blanc me resultan una curiosa opción, sólo un diputado (o sea, un no diputado) sería un poderoso escaparate, si bien no sé exactamente para qué.
Rechazo toda la propaganda electoral, pero caigo ante la tentación y leo los nombres de la papeleta del PP para Barcelona. Salvo unos cuantos nombres neutros, ni un solo nombre de pila en catalán hasta una Dolors en los suplentes. Cómo pueden pretender ser representativos, cómo pueden llevarse el premio que se van a llevar.







dimarts, 15 de novembre de 2011

FANTASIAS ORALES 4

Ayer tenía una necesidad absoluta de escribir. Sobre qué, ya lo vería en el momento que pudiese hacerlo. No hay que planificar tanto, por lo menos aquí. Si escribiera una novela, ya no  te digo una saga, seguramente tendría una pizarra con las relaciones entre los personajes, su grado de amistad y parentesco o el momento crucial en que sus vidas coinciden. Pero no hacía falta. Ayer quería escribir, y no lo conseguí, para mitigar el stress y apartar de mi cabeza, por breves minutos, cierto tema que me preocupa y me impide, casi completamente, concentrarme en otras cosas. Así que fui a la cama con esa losa y dejé que el reposo hiciese su efecto. Seguro que estas palabras no son las mismas que ayer hubiese escrito, claro, la manía de no apuntar ni grabar las ideas, al margen de las que están anotadas en la blackberry. Que a veces descarto por obvias, otras porque han perdido sentido, otras porque lo he olvidado. Las palabras, especialmente las escritas, tienen paciencia, y esas están ahí, esperando un turno que, a algunas de ellas, quizás nunca les llegue.
Jarvis Cocker aparece en un añejo vídeo en youtube saltando al escenario donde actúa Michael Jackson. Era 1996 y Pulp ya eran famosos, pero no tanto como Jackson. He mencionado diversas veces a Pulp aquí, incluso si repaso mis entradas (que se acercan a las 500) en una de ellas les definí como "conceptualmente el mejor grupo de todos los tiempos". También podría decirlo de Radiohead. Serían los dos mejores, ex-aequo. No lo puedo decir, en absoluto, de Coldplay, que empiezan a parecerme unos pesados de mucho cuidado, por mucho que Brian Eno pueda dignificarlos produciéndolos. Muy pesados. Pero los Pulp no tienen que ver nada con Coldplay. No tienen muchas baladas, para empezar. Son más de mid-tempo. Si tuvieran baladas, no pensarían que esas baladas cambian el mundo porque unos cuantos miles de fans enciendan mecheros cuando las tocan en los conciertos. Bueno, hablemos en pasado, porque los Pulp se disolvieron, sin demasiado ruido, hace como una década. Hablemos en pasado también porque si cada vez menos gente fuma, cada vez hay menos mecheros que encender en los conciertos.
Los Pulp pusieron fin a su carrera tras grabar un disco llamado We love life. Producido por Scott Walker, era un disco raro y seguramente su rareza obedecía a cierto mar de fondo que pudo enquistarse en la banda. No soy de cotillear esas cosas pero haré una pausa para googlear : por qué los Pulp se separaron.

Encontrándome justo lo que esperaba: que no se separaron de una manera escenificada, simplemente tras el disco no hubo nueva reunión para más discos, como esos amigos que de repente dejan de verse, de llamarse, incluso los e-mails se van espaciando. Pulp, como grupo, se desvaneció. Desde que eso sucedió Jarvis Cocker ha publicado algunos discos en solitario. Como en una de sus canciones, las cosas ahora son diferentes. Preveniendo una decepción, no he hecho caso a esos discos. Me quedo con su época dorada, la que se inicia en 1993 con esa especie de falso britpop cargado de ironía (la que les faltaba a los Oasis) que contenía His'n'hers, LP de reinvención tras varios (muchos) pasos en falso. Elegante, espacioso, algo estridente, era un disco cuajado de grandes canciones pop, dominadas poderosamente por  la carismática (y Walkeriana) voz de Cocker, un auténtico frontman de banda a la altura de Ferry, un adalid de esencia british con una obvia influencia estética sobre un determinado perfil de gente.


Different class los consagró y les cayó algún premio. En pleno apogeo, fueron erróneamente encasillados en una especie de resurrección de la influencia británica en el pop global, junto a grupos tan dispares como Oasis, Blur, Suede, incluso el primer disco de Radiohead. Pulp eran un caso aparte, sus letras huían de tópicos, Cocker era un músico de izquierdas con una pose ligeramente existencialista. Lo más francés que se podía ser en Sheffield. Su música, con obvias influencias del glam-rock, pero con virutas de cierta electrónica, ascendía imparable.


No sé como el grupo digirió la fama que les sobrevino. Sé que el tramo final de su trilogía dorada, This is hardcore, es un disco más oscuro, más elaborado, más triste, y tiendo a pensar en Transformer de Lou Reed como una especie de imposible referencia, como una especie de corriente subterránea que recorre su espina dorsal. También en John Barry. Pero Pulp ya habían definido su personalidad en sus dos anteriores discos. Eran grandes y eran originales.


Lo que pasó en la grabación de su último disco, con Scott Walker, reconocido icono de Cocker, produciendo, no lo sé. El disco adolece un aire bucólico que no pega con la banda, y los fraseos de Cocker parecen, a veces, faltos de convicción. Faltan guitarras, faltan esos arrestos de dureza que se colaban en los discos anteriores. En la toma en directo de uno de sus principales temas, todo parece andar con el piloto automático. El ritmo, el flequillo de Cocker, el crescendo del estribillo. A-l-g-o s-u-c-e-d-i-ó.


dilluns, 14 de novembre de 2011

ORGULLO Y PREJUICIO

Hoy he contestado varias veces acerca de un dilema, a través de mi cuenta en Facebook (cuenta que me planteo si es útil mantener, pues este blog es realmente lo que me presenta y representa en la red). Un lógico movimiento organizado de contestación acerca del elevado gasto en las administraciones no deja de acometer contra el exceso de los entes autonómicos. Siempre por ahí. Nadie cuestiona la necesidad de un gobierno en Madrid, pero le dan fuerte a las autonomías. Desde movimientos, a priori, abiertos y contestatarios, siempre se arremete contra la descentralización como causa de duplicidades y aumentos de gastos. No me gusta lo que asoma por ahí (un nada disimulado encono en volver a tener un gobierno que sea uno, grande y libre), pero lo pongo en tela de juicio y los contesto. Infeliz estoy con gobierno cercano, no voy a estarlo si ese es lejano. Entonces siempre asoma el sentir independentista, terreno donde uno ya se expone a serios bombardeos, que  son en la red, pero hacen daño. 
Pero ando para mis adentros pensando si todos los que somos independentistas queremos la misma Catalunya y, si esa utopía se materializara, cual sería el escenario el día después. Porque he estado viendo algunos de los programas de Albert Om, que dentro de su consideración de TV comercial me está pareciendo algo ejemplar, y ver ciertos comportamientos, aunque sean los volátiles y condicionados comportamientos de gente en fín de semana y ante las cámaras, me da que pensar.

No quiero la Catalunya de Pau Riba, demacrada y marcada por los delirios galácticos producidos por toda clase de excesos, para acabar siendo un tío excéntrico que hace paellas para los que están tan colgados como él. Que parece feliz, pero que tiene un deje agridulce.
Tampoco la Catalunya engolada y atildada de Santiago Dexeus. Hablando en castellano porque queda fino, justificándolo aún a estas alturas.
La de Carles Rexach ya se acerca algo: talento, calma, en el fondo, una tormenta de sentido común. Cuidado ahí, ya avisé que pasar las cosas por el tamiz del Barça siempre distorsionan mis sensaciones.
Quim Monzó se acerca aún más, con su enorme carga de sarcasmo y crítica. Con esa habitación donde se asoma al mundo a través de la red.
Me sobra de Mikimoto el sentimiento religioso (que me ha chocado como cuando me enteré que Otegi iba a misa en prisión).
Me deja frío lo de Gerard Quintana, pues si nunca he sido mucho de los Stones, como voy a ser de los Sopa de Cabra. La cuestión de la música es clave: Sopa de Cabra no tienen talento, en absoluto.
Pero me deja abrumado lo de los Estopa (nada que comentar de la música de los Estopa, que me deja muy frío) : una Catalunya apropiada (de apropiarse) y canalla, mestiza e impura, imperfecta hasta decir basta, pero coherente. Extrarradio, barriadas cercenadas por autopistas, olor a fritanga, a domingo de vermut en terrazas de bares de mala muerte llenas de coches destartalados que aún funcionan. Entonces pienso en qué sentida es una habanera en la voz de alguien que se apellida Pérez Cruz. Qué sencillez, qué arte y qué naturalidad al lado de las pretensiones y el engolamiento de  pretenciosos artistillas como Nina. Qué sacrilegio y cómo deben rasgarse las vestiduras tantos y tantos que creen que sus apellidos con pedigree les otorgan patente de corso.
Me recuerda elucubraciones que hacíamos cuando, en los 80, los atracos callejeros hacían mella entre los de mi edad... nuestro país será perfecto cuando alguien nos atraque en catalán... y busqué el verbo rajar para ver como se decía en catalán, y era igual, rajar, pero no podía decirse con la j en catalán, parecía de pena : dona´m els quartos o et rajo...


diumenge, 13 de novembre de 2011

DUDAS QUE CRECEN SIN CESAR

Voto : a quién ? Voto útil, voto de conciencia, voto por el programa, voto por la simpatía al candidato, voto por la menor antipatía, me representa, parece honrado, es guapa, es del Barça, vive en mi barrio ??

No voto : me abstengo, voto en blanco, elijo una opción freak, que es como no hacerlo, imprimo un post y lo meto en un sobre, que se enteren. O hago un único post para el voto, que solo pueda tener un lector, si el entregado ciudadano que efectúa el escrutinio se sirve leerlo y no lo tira directo a la papelera, y ahí se quede mi talento, junto a algún papel de un viejo y nostálgico jubilado que votaba a Franco, o el de un anarquista de los de veras, que ha puesto dos hojas de papel higiénico.

A una semana vista hago el primer corte : no votaré a ningún partido que emplee la palabra tolerante.
Ya estoy harto de imbéciles que se definen como tolerantes. 
Qué coño es eso, vamos !

La tolerancia me repugna por su contenido de superioridad implícito. Como estoy en un plano superior, pero soy un tío muy majo, acepto que exista gente como tú, que eres inferior, que lo vas a ser aún más porque cuando diga que te tolero la gente me admirará y aún sentirá más lástima de tí, que eres tan triste   y desgraciado (lo haces sin mala intención, ya lo sé) que tienes que esperar a ser tolerado para ser visible, porque, de lo contrario, si yo no te iluminara con la gracia de la tolerancia, serías únicamente, justo lo que eres : pobre, o negro, o magrebí, o sudamericano, o inculto, o madre soltera, u homosexual, todo a la vez o por separado... o cualquiera de las cosas que yo considero inferiores, pero dignas de misericordia y condescendencia, pero que yo, que soy, repito (es que hay que hablarte llano) un tío muy majo, porque hay que ser majo para ser intolerante, te perdono, porque no tienes la culpa. Puede que, incluso, me haga una foto a tu lado, o deje que te sientes al mío, en público, que se vea bien en todas partes que soy enrollao, aunque luego, claro, tu sigas tu camino, y yo el mío.


dissabte, 12 de novembre de 2011

LAS COLINAS DEL TALENTO

Por lo que a mi propia experiencia se refiere, si eres capaz de leer un libro a la vez que oyes música, como mínimo una de las dos cosas no satisface lo esperado. Un buen libro o un buen disco son placeres que casi apartan a los otros, con la salvedad de la combinación con un buen whisky. Pero un excelente whisky también querría soledad y concentración, y la luz de una lámpara atravesando el vaso, distorsionando la realidad, a veces por un momento, a veces por toda una noche.
Mientras, reservo sine die, (pensando equivocadamente que existe el envejecimiento en estante como elemento de mejora de un buen libro) Los detectives salvajes. Ya lo he dicho varias veces, como último recurso, para cuando ya todo el mundo esté convencido de que los discos duros, las carpetas, las libretas, hasta los recuerdos de las más banales conversaciones con vecinos y tenderos de Roberto Bolaño ya no alcancen para un nuevo libro.
Con esa conciencia a plazo fijo, voy dando cuenta de las obras menores que se fueron publicando, a la estela tanto de su desaparición como de su súbita ascensión a la merecida cima de escritor de referencia que ostenta. 
Decir escritor de referencia es un apelativo muy cacareado. Bolaño tiene la culpa de que me acerque a las 500 entradas y ni por asomo quiera parar. De que mi hija me lea (y se pregunte si son míos del todo algunos párrafos que, supongo, encuentra brillantes... sí, al 100 %, por lo menos conscientemente). De muchas cosas por las que ya no tiene sentido recriminarle. 
Una novelita lumpen es un relato de apenas 150 páginas que se lee en algo más de una hora. Acostumbro a consultar otros blogs en busca de reseñas que me orienten algo sobre lo que pretendo leer. En uno de ellos explican que el libro es alargado en su publicación hasta darle el volumen físico de una novela, pero en realidad es una especie de cuento. Aunque cierto libro de Oé me dio la misma impresión, Oé no es Bolaño. Ubicada la trama en Roma, la protagonista de Una novelita lumpen es la chica de unos 19 años que vive junto a su hermano, solos desde que los padres perecen en un accidente de tráfico. Inmaduros pero conscientes de que nadie va a cuidarlos salvo ellos mismos, deben procurarse trabajos precarios para sobrevivir. El libro tiene estructura y entidad de novela, sobre todo al lado de otras obras, también relanzadas a raíz de la muerte de Bolaño, más inconexas y dispersas. Bolaño está en esas frases, en esa estructura del lenguaje esta vez completamente europea, en esa trama ligeramente acanallada, y en esas certeras descripciones de los personajes, basadas en sus silencios y sus secretos inconfesados. Anagrama sabía que despues de 2666 Bolaño era un valor seguro y quiso hacer caja de ese mito. Nada deshonesto. No hace falta hinchar facturas ni tocar dinero público. 
No es la enorme montaña de bellas cumbres y escarpados picos de 2666, pero es una bonita colina a la que no cuesta llegar, desde la que, sentado entre los arbustos, ves el atardecer en la ciudad.


divendres, 11 de novembre de 2011

FRUSTRACION

Nacemos solos, morimos solos. Dice la frase célebre. Yo añado que pensamos solos y escribimos solos. Agarrados a la pluma o al teclado, aunque nos rodeen cosas y personas y ruidos y olores, es nuestra mano la que se mueve y nuestro cerebro el que dicta sus movimientos. Entonces el mío seguía un simple proceder a veces, un código binario de on/off, 0/1, acción/reacción, de aceptación/descarte. Tan estúpido que debo encontrar un alter-ego al que no le dé vergüenza reconocerlo. Imposible encontrar el alter-ego, pues escribo solo, como he dicho, y aquí no hay nadie más. El Urdangarín de las narices era, años ha, una persona muy unida al Barça por su pertenencia al equipo de balonmano que obtuvo las mayores glorias. En tiempos en que el fútbol no nos las procuraba, los blaugranas de ADN encontrábamos triste consuelo en esas gestas. Eso incluso influyó en el espejismo de que un miembro de la monarquía viviendo en Barcelona pudiese servir de algún modo para que Catalunya fuese comprendida. 
Craso error, de principiante en la vida, pues eso puede que lo pensara hace más de 15 años.
La frustración que titula este escrito no responde a sensación alguna en torno a ésto. Solo que ese tránsito entre nacimiento y muerte siempre me trae a la cabeza ese párrafo en esa canción, primera del primer disco de Soft Cell.

I was born
One day I'll die
There was something in between
I, I don't know what
Or why


Porque no me frustra en absoluto que esa cándida expectativa sea defraudada. Al revés, diría que he levantado, apretando ligeramente, el puño, en una tímida señal de confirmación, confirmación de esa ligeramente enfermiza teoría que empecé a urdir, íntima y callada y solitariamente, el día que el individuo empezó a descartar hablar públicamente en catalán, pues, como miembro de la familia real (las demás familias somos imaginarias) seguramente alguien le sugirió lo impropio de emplear semejante dialecto tribal.
Me frustra algo que, en medio de las especulaciones, medios como LV (excesivamente servil a la monarquía, pero entre bueyes no hay cornadas) silencien con discreción nada favorecedora aquello de lo que, más tarde, tienen que hacerse eco precipitadamente. 
11 de noviembre y la podredumbre del castillo corroe los cimientos. No pasará nada. Hasta Franco se encargó de que su sucesor fuese lo suficientemente caradura para que estas cosas se la trajesen al pairo. Y Juan Carlos no decepcionará a su mentor. Escribo solo y me siento extraño solo. Acabo este post en el que mi primera intención era hablar de la novela de Bolaño que ayer leí en cosa de una hora, que ha sido una especie de viento helado que se ha llevado, creo que bien lejos ya, el regusto de frivolidad y ligereza narcisista que me dejó la tour de force de los libros de la Nothomb.


dijous, 10 de novembre de 2011

SODENBERGH, CRONENBERG, Y LOS CHEQUES EN BLANCO

Joder, lo que me gustaría ser como John Self. Que tiene la capacidad de abstraerse y hurgar entre poesía hasta encontrar alguna que nos hace escapar de este mundo, de este mundo de primas de riesgo y fondos de rescate, este mundo de sortilegios indescifrables, pero cuyas soluciones convergen: nada será como antes. Pero algo dentro o fuera de mí no me lo permite. Llevo horas diciéndome a mí mismo que algo quedaba pendiente en un post de los últimos días. Aquel en que recriminaba las infinitas torpezas del gobierno saliente. Como se dice, todas hieren, la última mata.
Nunca le perdonaré que, encima, hayan dado al PP el mejor de los pretextos para sus primeras acciones, para las que harán más daño pues mucha gente (ilusos) se arrepentirá de haberles votado, meras semanas después de hacerlo: tenemos que hacer estos recortes porque nos lo hemos encontrado todo peor de lo que pensábamos. Con esa patente de corso, que encima justificarán con huyeron a la desbandada y lo dejaron todo hecho un asco, adiós prestaciones, más recortes, adiós políticas sociales.
Lo sé por la escena de Michael Douglas en Traffic de Steven Sodenbergh, donde el antecesor en su despacho le habla de los dos sobres que se encontró en el cajón.
Y lo sé tal como sabía Christopher Walken lo que pasaría, cuando le daba la mano a Martin Sheen en La zona muerta de Cronenberg. Veo a Rajoy, estólido e inexpresivo (pero satisfecho y borracho de poder) dirigiendo una mirada perdida a la cámara, con una vaga expresión del que diría españoles todos. 
Paro de escribir, y pienso cómo no vamos a hacer nada, como toda la @spanishrevolution es eso, una cuenta en Facebook o en Twitter (por qué no puedo con Twitter ??) dando voces al vacío, como esos altavoces que imitan voces de rapaces para ahuyentar a las palomas. Paro de escribir un poco despues de pensar que no debería poner la palabra miedo, que es una palabra que se lee pero a la vez se huele. 



dimecres, 9 de novembre de 2011

PLAY IT LOUD

Aparcas el coche, estás a punto de apagar el motor, pero suena una canción que te apetece. Mucho. Así que subes el volumen,  y las ventanillas. Te reclinas en el asiento tras respirar profundamente. Dejas que la música te inunde, puede que cantes, puede que lleves el ritmo con los dedos de las manos sobre el volante, o el bajo resuena en tu mandíbula, luego lo hace en tus intestinos. Puede que todo a la vez. Te preocupas, un poco, de quien pueda o no verte, puede que cierres los ojos. También piensas en lo que ese volumen, que has subido otra vez, y aún lo volverás a hacer, deja salir al exterior. Te preguntas cómo sonará, porque nada más lejos de tu intención que parecerte a uno de esos niñatos de los woofers de 200 W. usados para caja y bombo a destajo. Acaba la canción y sales del coche. Ha estado bien, claro.
Lo que todos hemos hecho alguna vez con la música a punto he estado hoy de hacerlo por otro motivo bien diferente, poco que ver con la música. En la radio hoy hablaban del debate de los candidatos. Debate del que yo me había enterado de pasada pero, llegado el momento, estaba más que olvidado, con lo que queda claro que no formaba parte de mis prioridades. El dominio es abrumador, España es bipartidista, hasta un extremo cercano a la negación de los terceros. Las encuestas no presagian nada mínimamente esperanzador. Pocas veces había encontrado el PP un panorama tan alentador, la tormenta perfecta de cualquier diseñador de campaña: partido saliente que gobierna en medio de la crisis de mayor arraigo de la historia (en cualquier caso, la más percibida), que niega esta situación con la mayor de las torpezas, hasta no tener otro remedio que reconocerlo, agrandando la bola de nieve, y de regalo, sitúa un candidato que, lejos de la savia nueva, carece del mínimo requerido de magnetismo, y, en la peor de las combinaciones posibles, ha formado parte del gobierno que ha convivido con esta situación, con lo que tampoco anda sobrado de credibilidad. Las desgracias nunca vienen solas: encima es merengue. En medio de esta tesitura, de lo que se iba a hablar en el programa de radio era de si el maquillaje de Rubalcaba era adecuado o no. Si era excesivo. No hablamos de ese análisis basura que se hace varios días a  posteriori, tras repasar en profundidad contenido y programa y todas esas zarandajas que usan los políticos para cazar votos. Hablamos del debate del segundo día: si el maquillaje de Rubalcaba era el de una pepona es lo que nos preocupa ??. Es esto el indicador definitivo del desapego de la política (no hablo de Radio Gratallops emitiendo en onda media : hablo de RAC1, de Jordi Basté y de Elena Valenciano, cargo socialista de importancia), es esto el alcance de la masa crítica del pasotismo, del punto en el cual la espoleta del que peti tot (que reviente todo, hasta los woofers de 200 W) ??
A ver que tal se pinturrajean para dar imagen sana y entusiasta y juvenil, que con ese detalle los borreguitos caen uno detrás de otro...
Esa era la frontera a la que había que llegar. La constatación definitiva de que nos da igual uno que otro, y que la única utilidad es divertirnos viendo sus patéticas maneras de intentar cautivarnos. Tachad cautivarnos. Te cautivan y a veces echas un polvo. Esto es embaucarnos.
Hasta les culpo de que, sin palabras ante tanta porquería, este post salga más corto de lo que normalmente me gusta.


dimarts, 8 de novembre de 2011

FE DE ERRATAS

A veces tienes que llevar un tiempo acostado para recordar algo que has dejado por hacer, o has hecho mal, durante el día. Dicen que es debido a una especie de sistema de archivo del cerebro humano. Los datos pasan de una memoria reciente a una memoria de acceso más selectivo y entonces, zas, salta el error y nos avisa. Cosas de las sinapsis. El otro día un mocetón de diecisiete años recién cumplidos me preguntaba en una conversación si yo sabía qué eran las sinapsis. Pues claro, noi. Suerte que no siguió mucho por el tema. Pero lo que me hizo pensar en mi error del otro día no fue eso. 
Vi la foto de Andrew Weatherall en el especial de RDL 300 que el otro día, un poco a la ligera, critiqué. Vi a un Andrew Weatherall pulidito, fumando un cigarrillo, con un jersey más bien pijín, y una pose completamente relajada. La clásica foto que el fotógrafo de turno hace en la recepción del hotel a la estrella que está siendo entrevistada, antes de un concierto, puede que antes de un DJ set. Y automáticamente me retracté. No es tan malo que RDL haya tirado de esas imágenes para echar un vistazo atrás a 27 años de recorrido. No lo es para nada, pues no han dejado mucho al azar. Quizás salga mucho Christina Rosenvinge, pero la chica es agradable de ver, y hay que reconocer que, aunque sea para purificar su nombre del engendro que fue Alex y Christina, se ha movido y no ha escatimado en medios para acceder a una credibilidad indie. Me hace gracia ver un práctico monográfico de PJ Harvey, ante el cual, como varón heterosexual, me cuesta decidirme si la veo cada vez más guapa porque es una excelente autora, o porque simplemente lo es. Veo la foto de Björk, sencilla y tímida ante la cámara, y pienso si no ha ocultado la belleza de sus rasgos a base de extravagancia, y si no ha hecho lo mismo con su música, sepultar belleza sencilla de canciones como Come to me a base de hacerlas bizarras, para desmarcarse de la corte de imitadores, de la corte de mediocres. Vaya, tres mujeres y un hombre son un bagaje sumamente desigual para hablar de tanta foto.
En cualquier caso, aunque siga pensando que un CD de regalo no hubiera estado mal ahí, he de decir que ahora ya no me sabe mal haber invertido esos 9,50 euros. 
Ver la entrevista al director de la publicación, Santi Carrillo, en www.365d365e.com ha acabado de confirmar y renovar mi simpatía y mi admiración tanto por el tío como por la revista. Sincero a tope,  modesto pero sacando pecho de virtudes y defectos, y con la actitud completamente profesional digna del mayor de los aficionados. La pasión es necesaria para la crítica. Verdad como un puño. Supongo que seré de esa generación que se resiste a abandonar la adolescencia y eso hace que siempre acuda al kiosco, no puntual, a veces un par de días antes. Que perdone los errores que sugiere, que todos los lectores de largo recorrido sabemos, pero cuantos errores cometemos en 27 años, cientos, miles ??. 
Pero debo hablar de Weatherall. Cuando iba a comprarme una camiseta y fue que no, mi decisión final, no ejecutada, fue una con el logo de Warp. Weatherall, en su guisa como The Sabres of Paradise, grabó para Warp Records. En tiempos, que aún perduran en que grabar para Warp Records, como Mo' Wax, era una garantía por sí solo. Pues ahí estaba todo quisqui. Aphex twin, B12, The Black Dog, Squarepusher, Nigthmares on Wax, Seefeel... tantos que esto sería muy pesado y los profesores de instituto siempre acaban recibiendo cuando empiezo con las listas...Seguramente RDL fue uno de los medios por los que accedí a Weatherall. Luego yo fui quien decidió que su música fuera importante en mi vida. Eso es lo que se espera de un medio especializado. Como aquel amigo que te presentaba chicas, porque tu eras tímido. Pues Carrillo lo define muy bien. Alguien ha de poner el foco entre tanta oferta. Weatherall hizo varios discos enormes, tanto en The Sabres of Paradise como en su posterior proyecto Two Lone Swordsmen. Y produjo obras cumbre, como Screamadelica, y grabó históricos discos de sesión, Cut the Crap, Live at the Social, el de la serie fabric. Seguramente abusó del electro (opinión propia), seguramente abusó de cosas que no eran estilos musicales (pues no en todas sus fotos presenta un aspecto tan sanote , sin contar las que se hizo con terno y mostacho a lo Sherlock Holmes). Pero sin  revistas que, dentro de sus criterios y con sus posibles sonadas pifias, seleccionen el grano de la paja, los pirados por la música seguramente dejaríamos antes de serlo, ahogados entre el marasmo de lo comercial y el mundo sín fín de los discos mediocres y los temas de relleno.
Y conseguí acabar el post sin mencionar a Ramoncín. Quien puede mencionar a Ramoncín cuando King Tubby se encuentra a John Barry y a Ennio Morricone y consigue que se tomen una copa de ron juntos.


dilluns, 7 de novembre de 2011

LA CELDA DE CASTIGO

De nada sirve que cuente con una pila de lecturas pendientes que mide cerca de un metro. He decidido darme un pequeño descanso, unos días, pues llega un punto en que personajes y tramas y lugares propios, comunes y extraños se enmarañan. Claro, la propia actividad intelectual también interviene ahí. Me siento algo incómodo, por la desaceleración lectora, y porque algunos de los libros que esperan son de los que me despiertan auténtica curiosidad. Pero por eso mismo se merecen el respeto de un lector fresco y receptivo, no un maratoniano consumepáginas que necesita la cafeína de la Coca-Cola para mantener la media. 
Pasa que ese ansia alimentaba el blog. El arquetipo de la reproducción de la portada del libro y la reseña ligeramente críptica, ligeramente huidiza, con esa estructura que (me doy cuenta pero no me doy cuenta) tiendo a reproducir, i.e. "el libro es incoherente y los personajes tibios y el estilo deja que desear, por lo cual lo considero una genialidad imprescindible". Sin lecturas recientes, sin relecturas relajadas ( eso tienen las relecturas, es como andar por calles de una ciudad que vas reconociendo poco a poco, y te sientes cómodo), el blog exige carne y yo apenas tengo un paquete de macarrones a medio empezar...

Es lo que tiene la celda de la falta de inspiración. Solo salgo de ella unos pocos minutos al día, ni yo elijo cuales, pero no siempre puedo cazar esas imágenes o esas palabras que tirarían de otras. Que estás en la cola del supermercado y curioseas las caras de la gente, o lo que compran, o las fotos, o las tarjetas que llevan cuando abren carteras y monederos. Pero llegas a casa y todo se ha volatilizado, como hacen esos intrincados sueños que se evaporan a medida que te despiertas.
Con lo que acabo siendo el comentarista de ínfima categoría que ojea el periódico y las revistas que aparecen por casa. Que eso es una especie de plato de segunda mesa, pero, creedme, que es mejor que elegir uno de esos posts algo ambiciosos, muy pretenciosos, que tengo a medio hacer, que relleno cuando no salen las palabras, y que, seguro, adolecen, y mucho, de la dispersión propia de quien los acomete, no con la actitud resuelta y dinámica del viajero sino con la perentoria y errática del paseante aburrido.


En esas condiciones me he encontrado con la micropolémica a raíz de cierta frase del personaje de Aída llamado Mauricio Colmenero : el del bar Reynolds, cuando encuentran un bebé. 

"Imagínate que se lo queda cualquier indeseable; o peor aún, un catalán"

A cuyas quejas los responsables de la serie han alardeado de incorrección política y de pretendidas transgresiones, argumentando que quien se queje de esto es que no entiende que la intención de la serie es reflejar y ridiculizar ese personaje atorrentado para demostrar a todo el país que no hay que ser así. Ahora habremos de aguantar que Aída tenga pretensiones didácticas. Que seguro que el público del domingo por la noche no hace más que esperar a ver ese cúmulo de estereotipos para darse cuenta que no hay que ser como ellos. No. Ya dije lo que pensaba de Aída hace meses, con frías reacciones. Pero lo que no es Aída es un producto mal calculado donde todo se deje al azar. Series con esas audiencias y esos equipos de guionistas sopesan cada palabra y cada silencio, y, recordemos que se acerca el 20-N, las diatribas abiertas o sibilinas contra lo catalán, puestas en boca de personajes entrañables o detestables, siempre obtienen el eco de la caja de resonancia, y a saber si algún votito, que ya sabemos lo que hay detrás de Globomedia, mucha mugre ultracatólica y conservadora. Siempre acabamos perdiendo. Si nos quejamos, porque no entendemos, si lo hacemos mucho, porque no tenemos sentido de la proporción. Se olvidan (premeditadamente) de decírnoslo, pero lo peor es lo otro, que si nos callamos es que acatamos el estereotipo, y puede que acatado el estereotipo, no solo nos sintamos felices con él, sino que llegue el punto en que empecemos a comportarnos así, para no defraudar expectativas. Pagas cacahuetes, tienes monos.
Una vez más Mohamed Jordi se vuelve una referencia ineludible. Se´ns pixen a la cara i diuen que plou.



divendres, 4 de novembre de 2011

LA DUCHA FRIA

Parece que tendremos unos días de lluvia y luego aparecerá finalmente el otoño. Tras dudar mucho tiempo ante la estantería, opto por un disco de Jori Hulkkonen, simplemente porque la portada muestra un árido bosque nevado. He dudado bastante: quería evitar elecciones obvias, quería evitar vecinos reclamando, justamente, lo reconozco, algo más de paz y algo menos de bajos subsónicos, quería un disco cuyas canciones no conozca ya de memoria.
En el fondo busco, como muchos , una reinvención permanente. Gustau de Cercles me advirtió hace unas semanas acerca de los necesarios reposos entre fases de mucha lectura. Pues podría ser que yo estuviese en uno de esos períodos, después de la maratón de Nothomb. No quiero que dure mucho.
Encuentro una entrevista en La Contra de LV, con un músico vasco llamado Rafael Berrio. Que tiene aspecto de una especie de Antonio Carmona ajado por la mala (él quiere que pensemos que la peor) vida. Como un Tom Waits patrio, más preocupado en cualquier caso por su peinado agitanado. Músico que habla de elogiar la desgana y de su vida en un mobile home. Y de no tener TV ni internet (aunque, curioso, sí tiene una web donde presenta su música). De salir a beber y de hacer giras en pequeños locales, para un máximo de 150 fans locales, cifra que reconoce conformarse con tener, para colmar su ambición. El tío me cae simpático pues parece ser una especie de paradigma de la bohemia y de la vocación underground. Esa especie de amigo que todos hemos tenido hasta que nos hartamos de reirle las borracheras y prestarle dinero para una última juerga. Ya se sabe la admiración que en ciertos círculos se tiene por ese tipo  de  coherencia, ya no digamos si el artista acaba convenciéndonoe de que crea bajo estado de constante sufrimiento, que su obra es su familia. 
Entonces me paso por su web para comprobar los motivos del entusiasmo del entrevistador. No pondré la web. Para qué. Ya el único Sabina que hay en el mundo es uno que me sobra, y mucho. Me sobran muchos músicos que considero perniciosos. Sting, Phil Collins, y añadiría más y especificaría, con pelos y señales, la lista pero temo que haya quien se cabree. Ya lo hizo Nick Hornby en Alta fidelidad. El tal Rafael Berrio es esa especie de cantautor tabernario (palabra que no sé si existe) que empieza con la guitarra y acaba introduciendo sus canciones en intros que duran más que la música. Que si no fuese músico sería uno de esos cómicos de medio pelo de gira con Paramount Comedy, que van de gamberretes y transgresores por usar lenguaje soez y comentar obviedades. Pero que quieren su cheque a fín de mes. O transferencia, claro.
No es que todo el mundo tenga que acudir al deep house ligeramente caducado de Hulkkonen, pero las canciones de pianos que beben y bares de puerto y prostitutas avejentadas ya tuvieron su cielo, al que se puede o no volver, claro. Creo incluso que suenan mejor cuanto menos las entiendes.


Segueix a @francescbon